Mensaje del Consejo Regional Indígena Maya de Bacalar

Canek dijo:

—Los hombres blancos no saben de la tierra, ni del mar, ni del viento de estos lugares. ¿Qué saben ellos si noviembre es bueno para quebrar los maizales? ¿Qué saben si los peces ovan en octubre y las tortugas en marzo? ¿Qué saben si en febrero hay que librar a los hijos y a las cosas buenas de los vientos del sur? Ellos gozan, sin embargo, de todo lo que producen la tierra, el mar y el viento de estos lugares. Ahora nos toca entender, cómo y en qué tiempo debemos de librarnos de este mal.

A los pueblos y comunidades indígenas de México.

A los hombres y mujeres que luchan a diario para defender su territorio.

A los niños y jóvenes empeñados por construir un mundo más justo.

A las abuelas y abuelos por enseñarnos la dignidad y la justicia.

A todas y todos que luchan por una vida digna.

A nombre del Consejo Regional Indígena Maya de Bacalar les expresamos nuestro mas sincero agradecimiento por su asistencia a este primer Festival Cultural en esta comunidad indígena de Nuevo Jerusalén, Bacalar.

Buenas noches tengan todos las y los presentes y los No presentes por sus diferentes circunstancias. Queremos compartirles un poco de nuestra palabra para quienes aún tienen oídos bondadosos y dispuestos a escuchar con atención acerca de lo que sucede en nuestro territorio.

Este primer Festival Cultural que se organiza ha sido en colaboración entre el Consejo Regional Indígena Maya de Bacalar, el Colectivo de Semillas Nativas “Much’ Kanan I’inaj” y Educe A.C . Este festival se construyó pensando en lo importante que es celebrar el encuentro entre comunidades para seguir reivindicando nuestra identidad como pueblo maya y fortalecer el tejido comunitario.

En nuestro país se han ido consolidado un conjunto de reformas y modificación a las leyes para la legalización de la explotación de los recursos naturales, cediendo de esta manera el poder a las empresas trasnacionales para su enriquecimiento a costa de nuestros recursos. Varios de estos megaproyectos se llaman, parques eólicos, hidroeléctricas, gasoductos, megacarreteras, minería, centros comerciales, agroindustria con semillas transgénicas entre otros. Estos son los rostros del desarrollo y el progreso que se promueve.

Ante todos estos proyectos que se promueven en el extranjero, resulta que las comunidades indígenas seguimos siendo los posesionaros de las tierras en donde se establecerán, sin embargo desde las leyes aprobadas en nuestro país, irónicamente no tenemos el Derecho de decidir sobre nuestros recursos, a ese acto le llamamos despojo legal.

Les informamos también que estos megaproyectos ya están acá, desde hace 13 años que la empresa Monsanto inicio silenciosamente a cultivar sus semillas transgénicas en nuestro territorio, acto aprobado por las dependencias de gobierno, manifestando así sus intereses comunes. Esta es la realidad acerca de cómo se toman las decisiones por encima de los pueblos y que hasta ahora no se nos ha dado un mínimo de información por parte del Estado para explicarnos de los impacto que tendrá en la vida de nuestras familias y en general a nuestra cultura.

A mediados del año 2012, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), otorgó el permiso a la empresa Monsanto Comercial S.A. de C.V para la liberación al ambiente de Soya Solución Faena en su etapa comercial, permiso que abarcará 253, 500 hectáreas para las regiones Península de Yucatán, Planicie Huasteca (Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz) y Chiapas por tiempo indefinido. Estos cultivos generarán, por el uso del herbicida glifosato, efectos nocivos sobre la biodiversidad, la salud humana, la economía campesina y la soberanía alimentaria.

Hermanas y hermanos, este permiso otorgado por el Estado para que se lleve a cabo este proyecto, impactará terriblemente nuestro territorio sagrado y sufrirá daños severos, porque sabemos que el sistema de producción a gran escala de la empresa Monsanto acabará con nuestras medicinas tradicionales al utilizar sus agroquímicos, acabará también con la vida de la tierra, acabará con los montes, contaminará nuestra agua, acabará con los animales y nos traerá enfermedades cancerígenas, es ante este problema que nos preocupamos y que hemos insistido en comunicar para que se cancele este proyecto.

Para nosotros el territorios es el espacio de vida, es aquí donde aprendimos a sembrar nuestra palabra, nuestros sueños, nuestro pensamiento, nuestros alimentos y nuestra organización que nos hizo pueblo. El ataque es justo contra nuestro modo de vida y por eso no queremos que se destruya el espacio donde vivimos y nos reproducimos como indígenas mayas.

Toda la sabiduría que hemos ido construyendo y acumulando a lo largo de los años nos ha hecho aprender y entender mejor el mundo, sabemos reconocer las diferencias de visión de vida de los empresarios. Ellos miran en la tierra producción, mecanizados, dinero y riqueza a costa de desaparición de los sagrados montes y de las sagradas semillas. En cambio nosotros, como indígenas que somos miramos en la tierra a nuestra madre, también la sentimos y convivimos con ella y por eso nos han llamado ignorantes, indios, analfabetas y sin embargo, nos parece aún más extraño estos calificativos cuando hemos desarrollado un lenguaje profundo para dialogar con nuestra madre.

Al día de hoy, el proyecto agroindustrial de la empresa Monsanto que contempla el cultivo de 60 mil hectáreas de soya transgénica sólo en la Península de Yucatán (incluye los tres estados: Yucatán, Campeche y Quintana Roo), y ante su aprobación ilegal, varios pobladores organizados de estas comunidades indígenas interpusimos una demandas para evidenciar los vicios del sistema que facilitaron todas las condiciones para otorgar permiso de siembra de soya transgénica por tiempo indefinido, es decir, hasta que la empresa acabe en su totalidad con la vida de la tierra y contamine toda nuestra sagrada agua.

Todos estos hecho que les compartimos, hacen evidente un ejercicio sistemático de despojo contra nuestras comunidades, éste ha sido pensado y ejecutado por el propio Estado. No ha sido suficiente que nos nieguen el derecho a la salud digna, a una educación de calidad, derecho a un trabajo y encima de eso nos están despojando de nuestras tierras y recursos naturales.

Las políticas públicas, son los discursos y argumentos oficiales (no reales) que salen a diario entre los funcionarios públicos para explicar la situación de pobreza, de injusticia, desigualdad, mala educación, servicios de salud, desempleo, contaminación entre otros temas. Estos son los mismos discursos que escuchamos en tiempos electorales y los mismos después de ser gobernadores. Nos han dicho que hace falta mas leyes que impulsen el desarrollo, proyectos que sean sustentables con el apoyo de empresas con calidad, éticas. Qué clase de empresa ética es Monsanto que extermina bosques, qué clase de ética tiene Monsanto que quiere el control de los alimentos, con qué calidad ética habla Monsanto cuando son los principales causantes de contaminación de las aguas con su glifosato, con qué calidad ética habla Monsanto cuando son los principales causantes de enfermedades cancerígenas y con qué calidad ética habla Monsanto cuando se ha enriquecido a costa de nuestro territorio.

Ante todos estos hechos lamentables el Consejo Regional Indígena Maya de Bacalar se pronuncia en lo siguiente:

  • La cancelación definitiva de los permisos para el cultivo de soya en todo el territorio indígena maya.

  • No queremos consulta para el proyecto de soya transgénica en nuestras comunidades porque sería validar un acto ilegal.

  • No aceptaremos por ningún motivo la entrada de megaproyectos en nuestro territorio que dañen la vida comunitaria.

Sentimos que es necesario fortalecer el valor hacia nuestras semillas nativas como nos enseñaron nuestros abuelos y abuelas, recuperar y defender nuestra memoria y resistir a la imposición de la cultura del individualismo y división que nos vienen a imponer a través de los programas de gobierno que se introduce a nuestras comunidades. Estas son las acciones que hoy nos toca a cada uno de los presentes y no presentes, seguir con nuestra organización comunitaria de acuerdo a nuestros usos y costumbres.

Queremos agradecer a todas y todos por mantener su sentido de atención, es importante que sigamos escuchándonos y fortalecer nuestra organización comunitaria, nuestro pensamiento, nuestra lengua, nuestra forma de trabajo, es decir nuestra identidad, sólo así podemos defender nuestro territorio ante los megaproyectos de despojo.

Hoy estamos en un festival y no solamente es para celebrar, es también para despertar para mirarnos los unos a los otros y reconocernos en los otros y decir:

¡Aquí está el pueblo maya!

¡Aquí está vivo el Consejo Regional Indígena Maya de Bacalar!

Muchas gracias

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