¿Cómo trabajamos?

Elegir una comunidad es el primer paso que tomamos. Para  esto hacemos un estudio tomando en cuenta la dinámica social, cultural, económica y polítca de la región. Una vez elegida la comunidad la visitamos continuamente para establecer  relaciones de cercana con los habitantes y construir lazos de confianza mutua. En esta etapa definimos qué aporte podemos brindar desde nuestros recursos y capacidades.  A partir de este momento empezamos a planear proyectos, concretarlos,  conseguir financiamiento y ponerlos en práctica.

En todo momento los habitantes son el eje principal de los proyectos. Ellos se involucran de manera directa y junto con nosotros llevan a cabo los proyectos activamente.

Como parte de la formación, las estrategias de acercamiento y trabajo comunitario que implementamos son las del trabajo de base, implementando técnicas y herramientas metodológicas de Educación Popular. Esto se refuerza con intercambios de experiencias y encuentros con otros grupos sociales tanto a nivel peninsular como nacional, lo que favorece que los conocimientos se visualicen desde la práctica de iguales a iguales.

El trabajo parte de un análisis de la realidad, es decir, de la detección conjunta de los problemas reales, sentidos y visibilizados por las comunidades, para después analizarlos, reconocer sus efectos y tratar de entender sus causas.

En un segundo momento, se trabaja a nivel de la concientización crítica. Para esto se analiza, examina y reflexiona lo que “hay detrás” de lo que vemos, es decir, lo que no es tan aparente en lo que vemos de la realidad. Es el momento de la formación de la conciencia crítica. Este momento es muy importante porque las realidades sociales no son siempre tan simples o transparentes, sino que más bien tienden a ser complejas y contradictorias.

Finalmente, se construyen, a través del diálogo y la participación activa, las propuestas de acción viables encaminadas a ir dando solución a los problemas.

En términos generales, se conforman Grupos de Reflexión, que se convierten en espacios para pensar juntos y sumar esfuerzos. En ellos también se forman promotores, personas que puedan a su vez ser animadores de los procesos en sus propias comunidades.

Mantenemos el diálogo tanto en maya como en español como una forma de reafirmar y revalorar la lengua materna, así como también es parte de la estrategia de formación.

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